viernes, 18 de noviembre de 2011

Marchemos el 23 a Plaza de Mayo

Por el desprocesamiento y la libertad de los luchadores
Un conjunto de organizaciones obreras y estudiantiles, partidos de izquierda y organismos de derechos humanos marcharemos el próximo 23, de Congreso a Plaza de Mayo, para reclamar contra la criminalización de la protesta social, por el cese de las persecuciones judiciales a los luchadores y la libertad de los presos políticos.

Entre los convocantes se encuentran los delegados de la Línea 60, los ferroviarios del Sarmiento y de la agrupación Causa Ferroviaria "Mariano Ferreyra", los delegados del Teatro Colón, los familiares del delegado petrolero Víctor Oñate, los trabajadores de la construcción del Sitraic y los trabajadores de Kraft, compañeros que se encuentran en el centro de una escalada contra la protesta social que apunta a regimentar y descabezar al movimiento obrero combativo.

Mientras el gobierno transa con la burocracia sindical la impunidad de los Moyano, los Gerardo Martínez, los Venegas y hasta de los Pedraza, acicatea la persecución penal contra el activismo y deja correr el accionar de las patotas sindicales.

Judicialización, regimentación, patotas

Un relevamiento del Espacio Memoria, Verdad y Justicia lleva contabilizados 2.700 procesos judiciales contra luchadores obreros y populares. Según la estimación de las organizaciones de derechos humanos, la cifra final superaría holgadamente los 6.000. En su mayoría, se trata de cortes de ruta o de vías, huelgas, manifestaciones callejeras y ocupaciones. Así se cumple el diktat de Aníbal Fernández acerca de "gobernar con el código penal en la mano" contra las protestas sociales.

Los procesos alcanzan también a los dirigentes políticos de la izquierda que se solidarizaron con esas luchas, como es el caso de Néstor Pitrola y Vilma Ripoll, procesados y embargados por llevar su apoyo a la huelga de los trabajadores de Kraft en el año 2009.
Estos procesos judiciales van más allá de la amenaza (una condena puede ser causal de desafuero y despido) o de la inhibición sobre los escasos bienes de un trabajador, y dan lugar a prisiones efectivas. Son los casos del delegado petrolero Víctor Oñate -preso desde hace cinco meses, luego de la rebelión de los trabajadores del norte de Santa Cruz contra la burocracia de Chaco Segovia-, del militante del Sitraic Carlos Olivera, de los jujeños Mario Tapia y Aldo Claros -chivos expiatorios de la masacre de Ledesma, a quienes la policía arrancó "confesiones" mediante torturas y amenazas- y de la activista Karina Germano.

La persecución judicial se complementa con la "tercerización de la represión", a cargo de las patotas de la burocracia sindical que actúan amparadas en el silencio oficial.

Política de Estado

Esta ofensiva cuenta con el aval político del gobierno. Las señales más elocuentes las dieron Nilda Garré, al acusar desde la sala de conferencias de la Rosada a los compañeros de Mariano Ferreyra por los desmanes fogoneados por la burocracia en Constitución en diciembre del año pasado; Aníbal Fernández, que respaldó por todos los medios de comunicación la detención sin pruebas del Pollo Sobrero; la mismísima Presidenta de la Nación, al acusar a los tercerizados del ferrocarril Roca de "buscar un muerto" y al atacar los reclamos de los trabajadores del subte, que pelean por el reconocimiento de su sindicato independiente.

Macri, por su parte, continúa impulsando el desafuero de los delegados del Colón -sobre los cuales pide un embargo de 65 millones de pesos- y desconociendo a los paritarios legítimos de los trabajadores. Se apoya en la burocracia de Sutecba, completamente extraña a laburantes del Colón, para avanzar en el desguace y privatización del teatro.

El objetivo de esta persecución es disciplinar y regimentar al movimiento obrero, para poder descargar sobre los trabajadores las consecuencias del tarifazo en marcha, de los topes salariales, de la reducción del "gasto social" para atender el pago de la deuda externa, de la fuga de capitales, de la devaluación contra el bolsillo de los trabajadores y jubilados, del sostenimiento de las privatizaciones del menemismo.

Todos a la marcha

Son los buchones de la dictadura, los asesinos de trabajadores, los mafiosos de los medicamentos, los que deben pagar con la cárcel por sus crímenes contra la clase obrera. El 23 de noviembre, reclamaremos en Plaza de Mayo por el desprocesamiento y la libertad para los luchadores.

Jacyn

Un giro de la situación política, tres semanas después de las elecciones

Han pasado apenas tres semanas de las elecciones nacionales: el gobierno sigue contando con el 54% de los votos y CFK asumirá el 9 ó 10 de diciembre, pero ya nada es como era entonces. Las contradicciones que se fueron acumulando durante un tiempo han dejado al 'modelo' sin ropas -y han desacreditado por completo las pavadas que se dijeron de él. La caja de las sorpresas la destaparon Boudou y De Vido cuando anunciaron la eliminación ("gradual") de los subsidios, que habían sido (y continúan siendo) presupuestados en 80 mil millones de pesos para 2012. La factura, gruesa, será cargada a los trabajadores, quienes en su mayoría acaban de votar por el FpV. La loza más pesada de este fardo es el subsidio a la importación de combustible - y no solamente porque representa el 40% del monto total. Ocurre que una liberación de tarifas supondría aplicar a pleno el precio internacional (que triplica al interno en lo que tiene que ver con el gas que viene de Bolivia y es cinco o seis veces mayor cuando viene embarcado de otros orígenes), sin la posibilidad de aumentar la producción interna, debido a que no ha habido inversiones significativas en este rubro. Muchos observadores descartan, por eso, que se los elimine -con el consiguiente impacto fiscal. En resumen, el gobierno que despotrica contra el 'ajuste' en sus viajes, se apresta a ejecutar un 'ajustazo'. Aunque intenten disimularlo, los sindicatos están conmovidos. La Presidenta, Binner y López Murphy han coincidido en la necesidad de poner un 'tope' a los aumentos de salarios.

Leña al fuego

El 'subsidiazo' tiene lugar cuando la inflación es del 25% anual, con mayor incidencia en los alimentos. Como ilustración, un corte inmediato de los subsidios aparejaría llevar ese porcentaje al 60%. De ahí que se plantee el 'gradualismo'. De conjunto, se trata de una diferencia menor, porque en lugar de un golpe súbito tendríamos una curva creciente de inflación a lo largo de un tiempo políticamente muy largo. Ha sido, precisamente, el temor a esta posibilidad lo que ha retrasado tanto tiempo la eliminación de los subsidios. La beneficiaria de los subsidios ha sido la burguesía industrial, que pagó salarios menores gracias al impacto reducido de las tarifas en la canasta familiar. Después de diez años de 'reconstrucción' nacional y popular, el país no ha superado la 'emergencia' creada como consecuencia del derrumbe de 2001. La crisis de hace una década sigue presente en el sistema económico, como se expresa también en un sistema bancario que es la tercera parte del vigente hasta 2001 y en la ausencia de un flujo de créditos de largo plazo. El Estado se vale del Banco Central y de la Anses para pagar la deuda usuraria ('desendeudamiento'), a pesar de contar con precios de exportación excepcionales. La crisis de financiamiento de la economía kirchnerista ya produjo tres crisis políticas: 1) la del 'campo', por las retenciones; 2) la de las AFJP, con motivo de su estatización; 3) la del uso de las reservas del Banco Central para pagar la deuda pública y privada. La cuestión de los subsidios estalla ahora, precisamente, cuando todas las fuentes de financiamiento se han agotado: las reservas del Banco Central ya no cubren el dinero en circulación y son negativas cuando se le sustraen las deudas correspondientes. A los 46 mil millones de dólares declarados, es necesario restar los 15 mil millones que corresponden a depósitos privados y los 4 mil millones de préstamos de otros bancos centrales. Los 26 mil millones que quedan como resultado son muy inferiores a la deuda del Banco Central con los bancos locales -por 160 mil millones de pesos (unos 35 mil millones de dólares). Esta crisis de financiamiento ha transformado a la salida de divisas en una 'corrida' contra el peso, o sea una devaluación. Toda la burguesía apoya la misma -tanto la oficialista como la opositora. Pero una devaluación encima de un retiro de subsidios y de una inflación elevada, es un coctel explosivo. Esta emergencia ha unido a unos y otros contra los aumentos salariales y contra los sindicatos.

Sobre Atenas y Buenos Aires

¿No se parece Argentina, entonces, a Italia, Grecia, Portugal o España? ¿No está bailando al ritmo de la bancarrota capitalista? Los europeos piden a gritos un financiamiento sin límites del Banco Central Europeo para lidiar con la bancarrota de sus Estados y sus bancos. Los norteamericanos la reciben de la Reserva Federal. Los K están negociando la obtención de esa financiación con el Club de París -un conjunto de Estados europeos acreedores de Argentina por la deuda estatizada por Cavallo ¡en 1982! La gravedad de la situación está revelada por la imposición de un 'corralito' a la compra de dólares, que está alterando -como en 2001- las importaciones y la compra-venta de inmuebles, o incluso el turismo en el exterior (que para los socios comerciales de Argentina -en especial Uruguay- equivale a una restricción a las importaciones de esos países).

Intervencionismo: capitalista y anti-capitalista

En este cuadro, es claro que las medidas intervencionistas y los 'aprietes' del gobierno en el mercado de cambios son episódicos o temporales; no tienen nada que ver con un cambio de las relaciones sociales que explican esta crisis; están al servicio de la especulación capitalista. El tarifazo apuntala a un sistema privatizado de servicios que exige precios internacionales y que invierte por medio de deuda, no de capital propio. Beneficia a un sistema de transportes corrupto y mafioso, que opera un sistema anárquico que se concentra cada vez más en menos manos. Sostiene un sistema petrolero que se embolsa una renta enorme (la diferencia entre costos internos y precios internacionales especulativos), que remunera a sus accionistas en el extranjero. No se puede impedir el vaciamiento de un país reforzando un sistema social de vaciadores. Las maniobras oficiales en el mercado de cambios han disparado la tasa de interés OFICIAL al 22% (lo que pagó el Banco Central por una licitación de títulos el martes pasado), con un peso-dólar casi fijo -¡la misma que paga Grecia con un euro que también oscila muy poco! El negociado para los especuladores es fabuloso, porque invierten en pesos a esa tasa usuraria y, al mismo tiempo, se protegen de una devaluación con un seguro de cambio por el plazo del depósito. El 'intervencionismo' que planteamos los del PO y del Frente de Izquierda se distingue del intervencionismo K en que es un intervencionismo integral y sistemático, que no apunta al rescate de las privatizadas o del capital en general, sino que coloca en manos del poder público -bajo control de los trabajadores- a los bancos, el comercio exterior y los recursos estratégicos, al servicio de una planificación económica que atienda los intereses populares en su sentido inmediato y estratégico.

Un giro político de fondo

Lo más importante, con todo, es que asistimos a un viraje de fondo de la situación política. El gobierno del 54% de los votos no puede evitar emprender un ataque a los trabajadores -incluso ya ha tomado esa decisión. Esta es la cuestión de fondo de la tentativa de suspender la personería del sindicato de los técnicos aeronáuticos y del retorno de los controladores a la órbita de las fuerzas armadas. Son los métodos de Reagan (1982) y de Rodríguez Zapatero (2010).

El choque entre la camarilla del burócrata Cirielli, por un lado, y la de La Cámpora, por el otro, es secundario. El gobierno viene empeñado en esta línea desde su ataque a los petroleros de Santa Cruz el año pasado, pero lo que hasta ahora fue parcial, ahora se perfila como un ataque sistemático. El éxito del tarifazo y de la devaluación depende de la domesticación de las paritarias y del movimiento obrero.

El Frente de Izquierda y la nueva etapa

Es necesario trasladar a los trabajadores, en especial a los activistas, el reconocimiento del cambio de la situación política y, a partir de esto, promover una intensa deliberación política. La defensa de las paritarias debe ser incondicional, sin topes y respaldada en asambleas, pero debe formar parte de una política de conjunto que oponga a la salida capitalista del gobierno una política anti-capitalista que se radique en las masas. El tarifazo responde a los intereses del capital, no a la 'racionalidad' económica, porque el tarifazo es la condición para recuperar el financiamiento (endeudamiento) internacional. La racionalidad debe ser determinada por medio de un control obrero de la producción, que elimine los múltiples despilfarros de la explotación capitalista. El Frente de Izquierda encara ahora un desafío de mucha mayor envergadura que el que plantearon las elecciones, porque debe ofrecer una orientación política en el marco de una crisis nacional, que sea capaz de potenciar la acción directa de los trabajadores.

Jorge Altamira

jueves, 10 de noviembre de 2011

Falleció un histórico dirigente sindical y político de la clase obrera


Néstor Pitrola viajará a la provincia de Córdoba para participar de un acto homenaje

A la edad de 76 años, aquejado por una severa dolencia, ha fallecido el compañero Gregorio Flores.El “Goyo” Flores representa una parte relevante la clase obrera de Córdoba y el país todo. Fue uno de los dirigentes del Sitrac (Sindicato de Trabajadores de Fiat Concord), entre 1970 y 1971, sufriendo un año de encarcelamiento en el penal de Rawson por su actividad sindical antiburocrática y de defensa incondicional de las reivindicaciones proletarias. Desde esta experiencia de lucha llegó a la conclusión medular de que la clase trabajadora debía conquistar su independencia política, construyendo su propio instrumento de poder, un gran partido obrero, en oposición al estado burgués y sus agentes políticos.

Esta conclusión disparó en el “Negro” Flores, como le decían sus compañeros del Sitrac, la férrea convicción de la necesidad de la lucha por la revolución socialista y el gobierno obrero, como única forma de acabar con el régimen social de la explotación del hombre por el hombre, lo que explica que años más tarde, en 1983, haya sido candidato a presidente de la nación por el Partido Obrero.

Aportó su experiencia y la de toda una vanguardia con su libro “Sitrac-Sitram, del Cordobazo al clasismo".Militante hasta el último suspiro, en sus últimos días colaboraba con la secretaria de organización de la regional Córdoba en la distribución de la Prensa Obrera.

El Goyo fue el resumen de una parte de la clase obrera consciente, sin dudas; un hombre íntegro y un auténtico revolucionario. Hoy solo decimos, con nuestro puño levantado y entonando fuerte la Internacional:

¡¡Hasta la Victoria Siempre, compañero Goyo Flores!!!

Gregorio Flores será velado hoy jueves 10 de noviembre, a partir de las 13 hs., en la Provincia de Córdoba, en el local del Partido Obrero de Catamarca 374, Barrio Centro. Sus restos serán trasladados para su cremación el día viernes 11, al cementerio “Los Alamos” camino a Colonia Tirolesa a las 13hs, Provincia de Córdoba. Néstor Pitrola, dirigente nacional del Partido Obrero, viajará a la provincia para acompañar a sus familiares y amigos y participar de un acto homenaje.

El punto final del "modelo"

El caos económico que ha seguido al resonante triunfo de CFK en octubre pone al desnudo todas las contradicciones del bonapartismo tardío que encarna el régimen político actual. El ‘modelo’ ha dejado de ser un medio de arbitraje de conflictos sociales: 80 mil millones de pesos para administrar subsidios en 2012 superan la capacidad financiera del gobierno -una suma que en realidad sería mayor cuando se computen los aumentos salariales en las empresas beneficiadas. Por otro lado, la crisis mundial succiona capitales de la periferia al centro -en 2011, por unos 25 mil millones de dólares. El sistema K no existe más, por eso enfrenta una corrida cambiaria al dólar. Que se sustituya un ‘tarifazo’ pleno por otro gradual no cambia la situación, por la simple razón de que la ‘gradualidad’ tiene el defecto de acumular tensiones y evolucionar en forma de espiral -o sea que prepara un estallido mayor. El gobierno podría salvar toda esta perspectiva mediante una nacionalización de los servicios, para racionalizar los costos y eliminar los despilfarros de las empresas privatizadas. Se trata de una posibilidad, sin embargo, que está fuera del radar oficial.

El final de los subsidios también fue precipitado por otro descalabro: el de las cuentas externas. El vaciamiento de las reservas de petróleo y gas, como resultado de la desinversión que se le consintió a los pulpos petroleros, acumuló en los últimos años una exorbitante factura de importaciones de gas natural y combustibles. Los proveedores de esos hidrocarburos son las mismas petroleras internacionales que en el país llevaron adelante la “huelga de inversiones”. Con los recursos del presupuesto, el gobierno les paga el gas importado a precios internacionales. Ahora, esa misma factura será traspasada directamente a los consumidores de gas o de energía eléctrica. El desbarranque de los subsidios, por lo tanto, ha sacado a la superficie el final del llamado “modelo productivo”.

Rodrigazo “K”

Los anuncios oficiales sacaron a relucir las divisiones del campo patronal y del propio gobierno. Dentro del campo oficial, hay quienes quieren frenar la devaluación promoviendo un ingreso de capitales del exterior, un ajuste fiscal y la consiguiente recesión para abatir los salarios. Mientras esta lucha se dirime, los mecánicos de Córdoba ya están siendo objeto de suspensiones y recortes de horas.

A pesar de la eliminación de los subsidios, el gobierno no ha modificado el proyecto de Presupuesto 2012, así como también aspira a prorrogar la “emergencia económica”. Los privatizadores, en cambio, quieren terminar con la intermediación del gobierno. El fin del régimen de los subsidios es un golpe mortal a la capacidad de arbitraje del gobierno, incluso entre los propios explotadores.

Nuestro programa

A sólo tres semanas de obtener el 53% de los votos, una corrida cambiaria le impuso al gobierno el programa y las salidas que ya tenía en carpeta y que se esmeró en ocultar. Pero la salida del “modelo” entraña desbarajustes mayores, que están a la vista. En oposición a los tarifazos y a la devaluación, planteamos:

• Ningún tarifazo. Que se abran los libros; que una comisión de trabajadores y técnicos electos establezca sus verdaderos costos y balances. Renacionalizar la distribución de energía eléctrica, gas y otros servicios bajo control obrero. Renacionalizar YPF, sin resarcimiento a sus vaciadores.
• Control de cambios y de las operaciones financieras a cargo de trabajadores. Destinar el ahorro nacional (ganancias de los grandes pulpos) a un plan económico de infraestructura e industrialización.
• Indexación de los salarios. Defensa de las paritarias con delegados de base. 82% móvil. Ningún despido ni suspensión.

Marcelo Ramal

UN LOGRO MÁS DE MÚSICOS ORGANIZADOS

Músicos Organizados Lomas de Zamora

Paren la rotativas! Músicos Organizados logró que Cultura Nación cumpla con la promesa del circuito de música en vivo para 144 músicos, FESTEJEMOS COMPAÑEROS Y VAMOS POR MÁS!

Más info el lunes 14/11 a las 20:30 hs en la asamblea abierta del MO de Lomas, Bar-Centro Cultural SOMOS, Av. Alsina 1165 entre Gallo y Peña, Banfield.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Por el fortalecimiento y desarrollo del Frente de Izquierda y de los Trabajadores

Conclusiones de la reunión del Comité Nacional del Partido Obrero

Las elecciones del 23 de octubre pasado han creado una nueva realidad política para la izquierda anticapitalista: la instalación del Frente de Izquierda como una referencia política nacional (por lo tanto a desarrollar) y, por sobre todo, para la clase obrera.

En el seno del proletariado activo se ha desarrollado, en seis meses de campaña electoral, una delimitación política de conjunto, que va más allá de la establecida por los agrupamientos sindicales clasistas, por un lado, y por la acción focalizada de las tendencias revolucionarias que actúan en la clase obrera, por el otro. El Frente de Izquierda, integrado por organizaciones revolucionarias diferenciadas, contó con el apoyo desde el inicio de sectores significativos de la intelectualidad y de diversos agrupamientos políticos. Solamente por unos centésimos no logró la elección de diputados nacionales por la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, en este caso por la vigencia de una legislación discriminatoria y proscriptiva, que desafiaremos en sede judicial hasta la Corte Suprema. La exigencia del 3% del padrón como piso para para participar del reparto proporcional de los cargos legislativos, es incompatible con el establecimiento del piso del 1,5% de los votos en las ‘primarias', que el Frente de Izquierda superó con holgura. La posición de referente político nacional conquistado por el Frente de Izquierda queda de manifiesto en cerca que quedó de formar un bloque parlamentario.

Resultado de una enorme diferenciación política

El desarrollo alcanzado por el Frente de Izquierda tiene lugar en el marco político de una elección plebiscitaria, que arrastra a una enorme mayoría popular al campo del oficialismo, y cuando la inmensa mayoría de la izquierda y de sus diversos retoños se disuelve políticamente dentro del frente oficial, por un lado, y de la coalición de Binner y de Pino Solanas, por el otro. En estas condiciones excepcionales, el Frente de Izquierda consigue, sin embargo, producir una diferenciación política dentro de un sector obrero y popular relativamente amplio y significativo. Desde un caudal electoral anterior muy bajo, el Frente de Izquierda obtuvo un enorme progreso a pesar de la ‘polarización' del voto popular a favor del gobierno y de la cooptación de la inmensa mayoría de los agrupamientos de izquierda, sea por parte del gobierno como de frentes patronales. Esta cooptación llega muy lejos, porque incluye a expresiones renovadas e incluso combativas del movimiento obrero, como ocurre con la mayoría dirigente del sindicato del subte, del ala combativa de los docentes de Santa Fe, de los activistas petroleros que echaron el año pasado a la burocracia sindical en Santa Cruz y de otros sectores similares. En el acto de lanzamiento del Frente de Izquierda, el 1° de Mayo, fue advertida desde la tribuna esta característica fundamental del alineamiento de fuerzas que se desplegaba en la campaña electoral: la cooptación de un amplio abanico obrero y de izquierda por parte de bloques capitalistas. Las elecciones se caracterizaron, de hecho, por la competencia entre varios ‘frentes populares', que en definitiva conquistaron el primero y segundo lugar en la votación.

En oposición a esta tendencia abrumadora a la liquidación de la independencia de clase, el Frente de Izquierda obtuvo, por medio de una delimitación política de fondo, 660 mil votos el 23 de octubre, incluidos los cortes de boleta a diputados (con la limitación que implicó la ausencia de la boleta larga del Frente en numerosas provincias donde el Frente no había superado el 1,5% en las ‘primarias'). El corte de boleta de un sector del electorado kirchnerista a favor de la lista de diputados del Frente de Izquierda, puso en evidencia un principio de diferenciación política de ese electorado con perspectivas de desarrollo en el futuro. En oposición a la cooptación política de la izquierda democratizante por los frentes patronales, el Frente de Izquierda atrajo hacia su campo a un electorado amplio que vota a la izquierda por primera vez. En Salta, el Partido Obrero en el Frente de Izquierda, obtuvo una votación sin precedentes, un 14% en la capital y el 8% en toda la provincia.

Es claro, repetimos, que detrás de la papeleta electoral tuvo lugar un realineamiento político de fuerzas, que es lo que convierte al Frente de Izquierda en una referencia política que debe ser desarrollada como tal. Este realineamiento político se advierte con una claridad singular en las elecciones en la Ciudad, donde el Frente de Izquierda pasó de 18 mil votos a legislador (y 13 mil a jefe de gobierno), en las elecciones porteñas del 10 de julio, a 108 mil en las generales de 23 de octubre. El 10 de julio, el electorado con una tendencia de izquierda se repartió entre la candidatura de Filmus, por un lado, y de Proyecto Sur y Zamora, por el otro. La vigorosa intervención del Frente de Izquierda en esas elecciones no logró contrarrestar estas opciones políticas, aunque sí preparó el terreno para las siguientes etapas electorales. En efecto, entre las locales y las ‘primarias' tuvo lugar una crisis política importante: de un lado Zamora quedó anulado por las limitaciones propias de un proyecto local y personal, del otro estallan las contradicciones de Proyecto Sur cuando fracasa su propósito de una alianza con Binner. El Frente de Izquierda explotó, con su campaña, estas contradicciones políticas; no solamente se alzó de 18 a 80 mil votos, sino que sacó a Proyecto Sur de la campaña nacional (que no logró reunir el mínimo de votos exigido por el piso proscriptivo, luego de obtener un 13% en las locales del 10 de julio), y lo derrotó con amplitud el 14 de agosto y aún más el 23 de octubre. Por un lado, un ala de Proyecto Sur se desplaza a la derecha, en el frente sojero de Binner, y por otro lado Proyecto Sur queda sumido en un completo impasse estratégico. Todas estas diferenciaciones, reagrupamientos de fuerzas y desarrollos políticos tuvieron lugar en el corto período de seis meses. El posicionamiento que alcanza el Frente de Izquierda no es un espejismo provocado por una sumatoria de votos, sino el producto y el resultado de una lucha política efectiva.

La campaña electoral como instrumento revolucionario

El vivo proceso de delimitación y reagrupamiento de fuerzas que se registró en la lucha electoral, está muy ligado a la recuperación, por parte del Frente de Izquierda, de la campaña electoral como instrumento de desarrollo político revolucionario. Somos socialistas, no anarquistas, por eso destacamos la importancia de la lucha en el seno de las instituciones del Estado, desde el parlamento al ejército, desde la escuela al poder judicial, ni qué decir en los sindicatos integrados al Estado. No hace falta decir que ningún proceso electoral ofrece la posibilidad de la transformación del carácter de clase del Estado (y el inicio de su desintegración como aparato de opresión), lo cual es una tarea reservada a la acción consciente y revolucionaria de las masas. Sería una necedad, sin embargo, negar la importancia que puede adquirir la lucha electoral y parlamentaria como factor de esclarecimiento político y de ampliación del campo político de acción de la izquierda revolucionaria. El parlamento no es, después de todo, un engranaje artificial sino un producto de la historia: de revoluciones y contrarrevoluciones, de resistencias antidictatoriales y la confiscación de los procesos democráticos. La descomposición del parlamentarismo está ligada también a un proceso histórico: la época del imperialismo y de la declinación histórica del capitalismo.

En contraste, sin embargo, con la izquierda democratizante, para quien las elecciones son una vía para progresar a la sombra del sistema parlamentario (la estrategia del Frente del Pueblo, primero, y de Izquierda Unida, después, fue sintetizada en el planteo de "democracia con justicia social"), el Frente de Izquierda se plantó desde un campo de clase y un planteo anticapitalista. Esta recuperación de la política electoral como instrumento de desarrollo político para la izquierda revolucionaria no se hubiera producido sin la formación, precisamente, del Frente, porque en ausencia del Frente de Izquierda, la política electoral se hubiera convertido en una caricatura política, surcada por diferenciaciones abstractas, en lugar de una delimitación de clase con los partidos y el gobierno capitalistas. La experiencia concreta ha demostrado la utilidad de los espacios electorales para el desarrollo de una referencia política anticapitalista. Los militantes del Frente de Izquierda han desarrollado una experiencia singular, a saber, el uso de la boleta electoral (que caracteriza al período de ascenso del capitalismo y de desarrollo del movimiento obrero) en un período de bancarrota capitalista (que se caracteriza por crisis, bancarrotas y explosiones revolucionarias). Nos hemos adaptado al desarrollo combinado de la lucha de clases para usar a las elecciones como una de las pasarelas para recorrer el camino que separa a la percepción inmediata de las masas del contexto estratégico mundial de agotamiento del capitalismo, que plantea objetivamente la revolución social a escala internacional.

Un método de campaña

Por eso fue un acierto el desarrollo de un programa de reivindicaciones estrictamente inmediato, acorde a las alternativas de la situación política y a la conciencia de las masas votantes; el Frente se dirigió a la vanguardia de la clase obrera y a la familia de esa vanguardia. Rechazó el propagandismo maximalista, que ignora la transición entre las situaciones inmediatas y los objetivos estratégicos, y adaptó el discurso electoral a condiciones políticas que aún deben evolucionar para convertirse en revolucionarias o prerrevolucionarias. Por otro lado, los candidatos y propagandistas del Frente explicaron por todos los medios el alcance estratégico anticapitalista de ese programa de reivindicaciones inmediatas.

Una campaña electoral no puede apuntar a una minoría de la clase, porque esa minoría no es nada y se empantana en sus propios límites sino desarrolla la capacidad para ganar a una mayoría. Desde el mismo acto del 1° de Mayo fue advertido el callejón sin salida del discurso autorreferencial, que confunde la campaña electoral con un curso de formación para militantes, o que opone la organización de la vanguardia a la conquista política de nuevos sectores proletarios y de la juventud. La recuperación de la política electoral para luchar en un período de transición entre la conciencia y disposición de las masas, por un lado, y los objetivos estratégicos, por el otro lado, ha sido un ejemplo de desarrollo dialéctico concreto. Esta unión contradictoria de lo inmediato y lo estratégico, se expresó en toda la ‘estética' de la campaña electoral (campaña audiovisual y desenvolvimiento de los candidatos), muy comentada tanto en los mentideros políticos como en los sectores populares.

Bonapartismo y elección plebiscitaria

Obviamente, las elecciones recientes se han caracterizado por la victoria aplastante del kirchnerismo y la derrota ignominiosa de una oposición fragmentada. La caracterización de los resultados, sin embargo, no exhibe unanimidad política. Hubo una votación plebiscitaria que, en oposición a los resultados ‘pluralistas', es siempre la culminación de un periodo de crisis políticas; las urnas consagraron un bonapartismo que se fue gestando a través de distintos episodios de esta crisis. La derrota del gobierno, en junio de 2009, tuvo lugar en el momento más agudo de la crisis económica, pero fue por sobre todo la secuela de la derrota del oficialismo en el conflicto agrario. La victoria plebiscitaria reciente ocurre en el pico más alto de un ciclo de acumulación y especulación capitalistas, pero es por sobre todo la consecuencia de la derrota política de la oposición, a manos del gobierno, en todos los conflictos que los enfrentaron en el curso de los dos últimos años (incluidas las disputas entre las fracciones oficiales enfrentadas a la camarilla de gobierno y que se manifestaron en diversos resultados provinciales contrarios al gobierno nacional). Los resultados de 2009 dieron lugar a una frustrada experiencia (e ilusiones) de parlamentarismo; los recientes son la expresión de un movimiento contrario, de un bonapartismo tardío, que derrotó la tentativa de desplazar la iniciativa de gobierno a la oposición, y que saldrá frustrado como consecuencia de las crisis políticas que tendrán lugar de aquí en más.

El determinismo económico de los procesos políticos ignora, en primer lugar, el carácter contradictorio de la economía. El crecimiento económico profundiza la polaridad entre el capital y el trabajo -sea absoluta como relativa. La última década ha consolidado o profundizado el trabajo precario, en negro y la tercerización, como condiciones de la recuperación posterior al derrumbe de 1998/2002 las mejoras para los trabajadores han ido a la par de una diferenciación social interna, pues el 70% no gana en promedio más de tres mil pesos, aunque un petrolero saque 20 mil y un obrero automotriz permanente obtenga, pero con horas extras, más de diez mil pesos de salario. La especulación inmobiliaria ha creado numerosos puestos en la construcción, pero al mismo tiempo ha exacerbado la crisis de vivienda, el deterioro de los sectores medios y la destrucción del medio ambiente. La expansión de la soja ha producido numerosos desalojos de campesinos e incluso una acentuación de la superexplotación del proletariado agrícola, esto por la vía de la tercerización o contratistas. El crecimiento incuestionable de la industria textil y de la confección ha desarrollado hasta extremos no vistos el trabajo esclavo y la importación de trabajadores extranjeros con ese fin. De un modo general, las contradicciones económicas se han acentuado, y esto culmina ahora con la corrida contra el peso y el corralito establecido por la Afip. El entrelazamiento entre la crisis mundial y la economía nacional se ha hecho más intenso desde 2009, como se manifiesta en el aumento de la inflación y de la fuga de divisas. El gobierno no gana plebiscitariamente las elecciones solamente porque pasó del pozo de junio de 2009 al pico de octubre de 2010, sino que reclama para su política esta inversión de tendencia, en lucha abierta con la política ofrecida por la oposición -o sea, arbitrando la crisis capitalista. El oficialismo gana cuando su política económica agoniza, como lo demuestra el cese en la creación de empleo, la fuga de capitales, la inflación y la contratación de préstamos usurarios por parte de las provincias.

Sin este cuadro de contradicciones y de conflictos, el Frente de Izquierda no hubiera logrado un desarrollo electoral, y aún menos si se tiene en cuenta su bajo punto de partida. El voto plebiscitario es, contradictoriamente, una de las expresiones más agudas de una crisis del régimen político; los episodios futuros de la crisis capitalista van a acentuar las características bonapartistas del gobierno y los límites crecientes del arbitraje personal, hasta su estallido. El solo hecho de que, a diez días de las elecciones, asistamos a una corrida cambiaria que apunta a devaluar el peso y a condicionar la formación del nuevo gabinete, confirma toda esta caracterización. A esto hay que sumar los anuncios de suspensiones por parte de grandes empresas, además de cortes de horas extras y los despidos de contratados.

La lucha socialista es una lucha política

La conclusión que emerge de todo esto es que la tarea fundamental del Frente de Izquierda en la nueva etapa es desarrollarse como una oposición anticapitalista y socialista al gobierno y al régimen político en su conjunto, a través de una campaña de agitación política. Una campaña de agitación supone un trabajo sistemático y, por lo tanto, una actividad frentista metódica. Las alternativas de la crisis mundial abrirán un nuevo período de luchas reivindicativas; el asunto es cómo se preparan esas luchas desde el campo revolucionario y, por lo tanto, el desarrollo de sus perspectivas. La instalación del Frente de Izquierda como referencia política ofrece una posibilidad inédita; son muchísimos más los obreros que votaron al Frente de Izquierda que aquellos que siguen a las agrupaciones clasistas; en forma inversa, en varios lugares de trabajo con influencia clasista, la masa de trabajadores votó por el gobierno. Las luchas surgirán como resultado de las contradicciones económicas y de los antagonismos de clase que generan; la tarea del Frente de Izquierda es darle una preparación política adecuada, por medio de una agitación sistemática. Para que la lucha reivindicativa se convierta en lucha política (la lucha política es la única que asegura la victoria de la clase obrera sobre el capital), es necesario que ella ya este contenida de alguna forma en la lucha reivindicativa; la espontaneidad genera espontaneidad si no contiene un principio de conciencia política. El desarrollo que ha tenido el Frente de Izquierda lo ha convertido en una herramienta para introducir, por medio de la agitación, la perspectiva política socialista en las masas. Por cierto, aunque la agitación política debe alcanzar a todas las clases afectadas por la crisis capitalista, ella debe concentrarse en las grandes fábricas, para desarrollar una vanguardia obrera poderosa, con capacidad para ganar a las masas. Suponiendo a la lucha de clases como una guerra entre ejércitos enfrentados, todavía es necesario crear en la clase obrera la conciencia de ejército, delinear ante ella el escenario político de la batalla, reclutar a los combatientes y desarrollar aún su Estado mayor.

El eje de la agitación política se encuentra resumido en el slogan "que la crisis capitalista la paguen los capitalistas", y sus reivindicaciones concretas están resumidas en el programa transicional del Frente de Izquierda. Debemos servirnos de ellas para trazar una perspectiva de acción a las masas y para contraponerlas a las medidas del gobierno contemporizadoras con el capital o francamente procapitalistas. Una masa de activistas de izquierda, que ha salido desilusionada de los alineamientos de la izquierda democratizante y de sus resultados electorales, podría ser ganada de inmediato como consecuencia de la acentuación de la crisis y de la agitación que desenvuelva el Frente de Izquierda. El Frente binnerista, incluida la CTA, está proponiendo un Consejo Económico y Social para pactar el manejo de la crisis con las patronales; el Frente de Izquierda debe denunciar esta derechización de la CTA para atraer a sus activistas. Asimismo, la denuncia de la contemporización del gobierno con los grandes capitales, así como sus medidas de ajuste, deben servir para desarrollar una diferenciación política de los trabajadores que votaron al kirchnerismo.

Organicemos a la periferia y ganemos militantes

La campaña electoral ha acercado a un contingente numeroso de obreros y jóvenes. Es necesario consolidar este acercamiento, en primer lugar, e impulsar su actividad política y la militancia. Es la oportunidad entonces para convocar a asambleas en los barrios y distritos, para debatir las perspectivas políticas y concertar en común actividades prácticas, en primer lugar la denuncia del vaciamiento cambiario por parte del capital financiero; la impotencia del gobierno; las suspensiones en numerosas empresas; y el programa de reivindicaciones para hacer frente a esta situación desde el campo anti-capitalista. La convocatoria, con todo esmero y cuidado, de asambleas de simpatizantes del Frente de Izquierda, se conecta de inmediato con movilizaciones importantes a corto plazo: la relativa al procesamiento de numerosos activistas, trabajadores y militantes; la lucha por el derecho al aborto; la jornada del décimo aniversario del Argentinazo; el comienzo del juicio oral y público a la patota pedracista (que ya está dando lugar a numerosas maniobras para exonerar a la policía y liberar a Pedraza).

Un síntoma de la transición que se ha iniciado con el resultado plebiscitario del 23 de octubre, es la nueva crisis que ha irrumpido en la burocracia sindical y la renovación del planteo de Moyano por un partido de trabajadores. El movimiento sindical no solamente va a ser convulsionado por el desarrollo de la crisis económica sino por la crisis de la burocracia. El planteo de Moyano es tardío, históricamente, y tiene limitaciones políticas insalvables, porque parte antes que nada de la defensa de los intereses de la burocracia sindical, que van más allá de los propios sindicatos, y se enlazan con sus intereses patronales. En oposición a la verborragia de Moyano, defendemos la perspectiva de un partido de trabajadores sobre la base de la completa independencia política de la burguesía y sus partidos, lo que significa integrar a los sindicatos a esa perspectiva y, por lo tanto, la expulsión de la burocracia sindical. La vía para un partido de trabajadores debe ser verificada en la práctica por medio de la agitación política. El Frente de Izquierda, por su lado, se encuentra condicionado por dos tendencias; una es hacia la incorporación de nuevos agrupamientos y corrientes y a la necesidad de que continúe la intervención sistemática de agrupamientos que ya militan con el Frente, como la Asamblea de Intelectuales; la otra hacia una clarificación de las posiciones políticas estratégicas. Es necesario asumir ambas tareas. Por un lado, proponemos impulsar un trabajo regular del Frente de Izquierda, a través de una Mesa de funcionamiento semanal (ya la hemos propuesto en una reunión de partidos después de las elecciones), y organizar, luego de una necesaria clarificación, una instancia más amplia que integre a diversas expresiones que han apoyado al Frente en la campaña electoral.

Desde el Partido Obrero acogemos positivamente todas las propuestas de debates políticos que sirvan a la clarificación de posiciones y por sobre todo al desarrollo de un programa. Por nuestra parte, ofreceremos al debate de todas las organizaciones, agrupamientos y militantes asociados al Frente de Izquierda, el conjunto de elaboraciones para el XXII Congreso del Partido Obrero, que tendrá lugar en el primer trimestre de 2012.

Un aspecto absolutamente fundamental tiene que ver con la gestión colectiva de las bancadas legislativas en Salta, Neuquén y Córdoba, y la necesidad de elaborar una agenda de trabajo legislativo que se someta al debate en asambleas de trabajadores (y de conjunto en el país). El método del trabajo parlamentario colectivo, ligado a las luchas obreras y populares, y sometido a un debate constante con los trabajadores, será seguramente uno de los instrumentos políticos más importantes para ganar influencia y desarrollar la organización y la militancia del Frente de Izquierda.

La bancarrota mundial del capital

Al momento de escribir estas conclusiones del Comité Nacional del Partido Obrero, la bancarrota capitalista se acentúa en Europa y Estados Unidos, y se extiende hacia China y Brasil. La crisis de Grecia se acerca a un desenlace. En forma contradictoria y zigzagueante se va formando un movimiento de masas anticapitalista en todo el mundo. Todo el cuadro histórico internacional ha vuelto a ponerse en discusión desde la disolución de la Unión Soviética y con un alcance mayor, precisamente porque incorpora la restauración del capitalismo en los ex Estados obreros a la crisis mundial. Las intervenciones de la Otan en el norte de África y en los países árabes, son manifiestamente recursos últimos del imperialismo para desviar un movimiento revolucionario de alcance histórico. Fuera de una perspectiva mundial no hay política revolucionaria verdadera. Todas las conclusiones que hemos procurado desprender de la campaña electoral y de la nueva situación política, están siempre en función de la refundación inmediata de la IV° Internacional.

Buenos Aires, 31 de octubre de 2011

“GANAMOS”… UN TARIFAZO

Asambleas para combatir el 'ajuste' y desarrollar el Frente de Izquierda

Para Cristina Fernández, la mejor noticia que podía llevar al cónclave 'ajustador' del G-20 es el anuncio de un tarifazo. Las empresas privatizadas lo apoyaron de inmediato.
Macri, por su parte, fue el encargado de dictar el tarifazo para el subterráneo y de endeudarse para la extensión de los recorridos a tasa usuraria.

El tarifazo reemplazará a los subsidios y dará vía al endeudamiento de las privatizadas con la banca extranjera.

La realidad del tarifazo se vio en la Bolsa: Techint y Repsol, consumidores de energía, se hundieron, mientras Pampa Holding, privatizada del servicio, se fue para arriba; los primero reclamarán ahora la devaluación para compensar, y el segundo asegurar el tarifazo en dólares.

Liberado de subsidios, el presupuesto nacional quedará como garantía de las nuevas operaciones de deuda que plantean el Club de París y el FMI.

Es lo que han buscado producir los especuladores y banqueros con la fuga de capitales.

El paquetazo le fue ocultado al pueblo durante la campaña electoral que acaba de concluir.

El gobierno obtuvo el 53 por ciento, pero su rumbo futuro es dictado por un puñado de bancos, exportadores y empresas privatizadas.

Sólo el Frente de Izquierda denunció, durante la campaña, el manotazo que se venía.

Ahora, tenemos que desarrollar una intensa acción política no sólo contra este tarifazo, sino también contra los despidos y suspensiones, el impuesto al salario y la devaluación del peso.

Por eso, lanzamos una convocatoria por asambleas abiertas para intervenir contra la confiscación del pueblo y desarrollar el Frente de Izquierda como un instrumento de lucha y organización.

Que la crisis la paguen los capitalistas. No al tarifazo: nacionalización de las privatizadas y del petróleo y la minería. No a las suspensiones y los despidos, reparto de las horas de trabajo.

Indexación de salarios, aguinaldo completo, ningún impuesto a los salarios.

Abajo los especuladores: apertura de los libros de las grandes empresas y control obrero de sus operaciones, nacionalización de los bancos.

Que la CGT y la CTA convoquen a un plan de lucha.

Por el desprocesamiento de Pitrola y de todos los luchadores populares, por el cese de la persecución al “Pollo” Sobrero: TODOS A LA MARCHA DEL 23 DE NOVIEMBRE