El 20 de octubre, a Plaza de Mayo
El 20 de octubre se cumple el primer aniversario del crimen de nuestro compañero Mariano Ferreyra y de las gravísimas lesiones ocasionadas a Elsa Rodríguez y a otros militantes, quienes se encontraban en lucha contra la tercerización en el ex ferrocarril Roca.
Ese día volveremos a la calle miles de trabajadores y ciudadanos para reclamar el castigo a todos los responsables del crimen: a sus autores materiales, a sus instigadores políticos, a la Policía Federal y a las patronales de Ugofe.
Movilización extraordinaria
En un país donde los crímenes contra los luchadores han quedado impunes, una movilización extraordinaria, al día siguiente del crimen de Mariano, reunió a más de 60.000 personas. Lo mismo ocurrió un mes después en un festival multitudinario.
Decenas de militantes y trabajadores ferroviarios desafiaron a la patota y mostraron ante la Justicia los hilos conductores entre la banda criminal y la burocracia de la Unión Ferroviaria.
Bajo esta monumental presión popular, Favale, Sánchez y otros fueron a parar a la cárcel. Meses después, caían detenidos el mismo Pedraza y su segundo, el "Gallego" Fernández.
El gobierno y la burocracia
El kirchnerismo jamás condenó a la burocracia ferroviaria.
El crimen de Mariano puso de manifiesto al triángulo corrupto entre los privatizadores, el Estado y la propia burocracia sindical. En este negocio, los Pedraza lucraban, a título de empresarios, con la miseria salarial de miles de tercerizados.
La lucha persistente de los ferroviarios precarizados logró la incorporación a planta permanente de miles de compañeros tercerizados.
Los Pedraza fundan su expectativa de conseguir la impunidad en la protección del régimen político al cual sirven; la burocracia sindical ferroviaria continúa en la administración del ferrocarril.
Los integrantes y jefes de la Policía Federal que liberaron la zona en favor de la patota están procesados solamente por "abandono de persona", un delito menor que encubre la acción deliberada de las fuerzas policiales para habilitar el crimen y la fuga de los criminales.
Tampoco existe imputación contra los funcionarios políticos que estaban a cargo de la Federal y no podían ignorar lo que ocurría en Barracas.
El patrocinio legal de estos policías ha sido aportado por el flamante Ministerio de Seguridad de Nilda Garré.
En estos días, después del ataque de la Presidenta a los delegados clasistas del subte, la burocracia de la UTA desató otra patoteada -esta vez, contra los choferes de la Línea 60.
Una gran movilización el 20
El 20 de octubre es una cita de hierro que convoca a los trabajadores y jóvenes que batallan contra la precarización laboral, por la recuperación de los sindicatos y por una nueva dirección política y sindical para la clase obrera.
1. Cárcel y perpetua para Pedraza, Fernández y toda la patota.
2. Que la Federal y sus responsables, que liberaron la zona, sean juzgados por los que les cabe, o sea como partícipes del crimen.
3. Fuera la burocracia y sus socios, los privatizadores, del ferrocarril. Por su renacionalización, bajo la gestión de trabajadores.
4. Fuera la burocracia de los sindicatos.
5. Basta de tercerizaciones; contrato permanente y el mejor convenio en cada industria.
Convocamos a todas las organizaciones obreras, populares y democráticas a marchar a Plaza de Mayo, el jueves 20 de octubre, por el castigo a TODOS los culpables.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Los K sin blindaje ni salida ante la crisis mundial
No es necesario ser un opositor recalcitrante para denunciar el impacto de la crisis mundial sobre Argentina. Alcanza, para ello, la lectura del diario oficialista BAE del lunes pasado.
Una nota: “Las automotrices preocupadas por la devaluación del real y menor actividad”. Otra: “Las empresas congelan sus planes de financiamiento por el agravamiento de la crisis”. Una más: “En lo que va del año, empresas argentinas pierden 28.538 millones de dólares en valor de mercado”. La Nación, claro, no se queda atrás: “Por la crisis, queda cerrado otro afluente de divisas”. Tampoco Clarín, lógico: “La soja bajó 11,6%, en el último mes”. Lo que los diarios no informan aún es que, como consecuencia de todo esto, las automotrices han eliminado las horas extras -lo cual, además de ser un fuerte golpe a los salarios de bolsillo, anuncia una línea de suspensiones y despidos.
Queso gruyère
Como se puede ver, ni Argentina está ‘blindada’ ni el ‘modelo’ es inexpugnable. La manifestación más evidente de esto es el resurgimiento de la salida de capitales, la que ya alcanza un promedio de dos mil millones de dólares por mes. Esta sangría implica un retiro de circulante del mercado interno, con un efecto depresivo, y un golpe a la capacidad de financiamiento de la economía. No es cierto que se trate de una reacción típica de períodos preelectorales, porque la victoria del oficialismo se da por descontada; en todo caso sería una reacción anticipada de la etapa poselectoral -cuando quede claro que el gobierno ha agotado sus recursos para hacer frente a la crisis. Las multinacionales repatrian fondos de sus filiales para responder frente a la imposibilidad de refinanciar sus propias deudas internacionales.
La tesis oficial -que la crisis internacional no equivale a una bancarrota capitalista, sino a un desajuste o desequilibrio transitorio- se ha hecho humo en los últimos días, cuando se ha comenzado a planificar la salida de Grecia de la Unión Europea, o la división de ésta en dos bloques: la UE del norte y la UE latina. También se ha evaporado la fantasía de que la crisis se circunscribe a los países desarrollados, o de que Argentina está afuera del tumulto como resultado de ocho años de ‘desendeudamiento’. Según el relato oficial, China, India, Brasil (y, por lo tanto, Argentina) se inscriben en una tendencia de crecimiento de largo plazo y el comercio internacional entre la periferia y el centro ha sido desplazado progresivamente por el intercambio sur-sur.
El drenaje de las reservas es claramente una salida de capitales y no una fuga de dinero de los ahorristas. Así lo demuestra la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, donde opera el capital financiero, o incluso las operaciones que se realizan a través de la Bolsa. La disponibilidad de reservas internacionales ha caído por debajo de los 50 mil millones de dólares, pero el monto esconde las mencionadas operaciones de futuro y el uso de los dólares de la Anses.
La salida de capitales, la disminución drástica del superávit comercial con el extranjero y el déficit fiscal han cortado el flujo financiero, pero, por sobre todo, han generado el déficit financiero del Tesoro y del Banco Central. El Tesoro se ha endeudado, en pesos, con el Central, por 30 mil millones de dólares a cambio de letras; en tanto que el Central tiene deuda, en pesos, con los bancos, por un monto similar. A esto hay que sumar la deuda contraída en el mercado de futuros, por más de 5 mil millones de dólares y más de 2.500 millones de dólares de préstamos de corto plazo (‘swaps’) con los bancos centrales de otros países. Asimismo, el Tesoro tiene un vencimiento a la vista (cupón PBI), en pesos, por 2.200 millones de dólares, que se añadirán a la cola de la fuga de capitales.
Descontadas todas estas deudas, las reservas del Central de 49 mil millones de dólares se reducen a bastante menos de 15 mil millones. Si se quisiera cancelar la deuda con los bancos, que está en pesos, o pagar la diferencia de cambio por los contratos a futuro, la emisión monetaria resultante se iría toda a los dólares -o sea que no hay una muralla china entre la deuda en pesos y las reservas en divisas. El camino que queda es la devaluación de la moneda, porque revalorizaría las reservas internacionales en términos de pesos y desvalorizaría las deudas del Central medidas en dólares. La brecha entre la cotización del dólar al contado (4,20 pesos) y el que se fuga por medio de la compra de acciones en la Bolsa (4,60 pesos) estimula la formación de un mercado negro para los dólares que ingresan por la exportación. La salida de la devaluación acentuaría la suba de precios y reventaría el sistema de subsidios a las privatizadas y el transporte.
Con la guitarra a otra parte
¿Qué hace el gobierno ante este derrumbe? En primer lugar, recurre a los fondos disponibles de la Anses, con la expectativa de que la recaudación previsional no caiga. El vaciamiento de la Anses se manifiesta también en la caída de los precios de las acciones de empresas y de los títulos públicos que tiene en su poder (25% de sus activos) -le ha ocasionado una pérdida de valor, en el año, de entre siete y diez mil millones de dólares. El otro recurso es vender dólares; la decisión de entregarlo a futuro al mismo precio que al contado revela un estado de desesperación, porque admite pagar las consecuencias de una devaluación o dejar que los especuladores inviertan en pesos con un seguro de cambio gratuito. En el caso de las provincias, el gobierno nacional las ha autorizado a endeudarse en el exterior al 9-11% anual ¡en dólares! Esta política suicida delata que la única carta del gobierno es la expectativa de que la crisis mundial (la misma crisis de la que estaría blindado) amaine.
Mientras el gobierno cede a la presión de los especuladores, la llamada oposición reclama que defienda las reservas por medio de una recesión económica: bajar gastos públicos, aumentar las tasas de interés, cerrar acuerdos con el exterior para poder luego tomar deuda internacional, reducir las retenciones a las exportaciones para aumentar el superávit comercial. Nadie objeta el saqueo del Banco Central y la Anses.
Salida anticapitalista
¿Cuál es el planteo de izquierda en este cuadro? Naturalmente, el cese del pago de la deuda externa y la prohibición de repatriación de utilidades y dividendos. Para que esto sea efectivo, es necesaria la apertura de los libros de los grandes grupos económicos y de los bancos, bajo un control obrero. Sobre esta base se plantea la nacionalización del sistema bancario y del comercio exterior. Es la respuesta anticapitalista inmediata, o sea transicional, a la bancarrota capitalista.
Es urgente que el Frente de Izquierda desarrolle una agitación política en estos términos, para ofrecer una respuesta a la inquietud de los trabajadores y una vía de salida a la incapacidad del ‘gobierno nacional y popular’ para hacer frente a la bancarrota del capital.
Jorge Altamira
Una nota: “Las automotrices preocupadas por la devaluación del real y menor actividad”. Otra: “Las empresas congelan sus planes de financiamiento por el agravamiento de la crisis”. Una más: “En lo que va del año, empresas argentinas pierden 28.538 millones de dólares en valor de mercado”. La Nación, claro, no se queda atrás: “Por la crisis, queda cerrado otro afluente de divisas”. Tampoco Clarín, lógico: “La soja bajó 11,6%, en el último mes”. Lo que los diarios no informan aún es que, como consecuencia de todo esto, las automotrices han eliminado las horas extras -lo cual, además de ser un fuerte golpe a los salarios de bolsillo, anuncia una línea de suspensiones y despidos.
Queso gruyère
Como se puede ver, ni Argentina está ‘blindada’ ni el ‘modelo’ es inexpugnable. La manifestación más evidente de esto es el resurgimiento de la salida de capitales, la que ya alcanza un promedio de dos mil millones de dólares por mes. Esta sangría implica un retiro de circulante del mercado interno, con un efecto depresivo, y un golpe a la capacidad de financiamiento de la economía. No es cierto que se trate de una reacción típica de períodos preelectorales, porque la victoria del oficialismo se da por descontada; en todo caso sería una reacción anticipada de la etapa poselectoral -cuando quede claro que el gobierno ha agotado sus recursos para hacer frente a la crisis. Las multinacionales repatrian fondos de sus filiales para responder frente a la imposibilidad de refinanciar sus propias deudas internacionales.
La tesis oficial -que la crisis internacional no equivale a una bancarrota capitalista, sino a un desajuste o desequilibrio transitorio- se ha hecho humo en los últimos días, cuando se ha comenzado a planificar la salida de Grecia de la Unión Europea, o la división de ésta en dos bloques: la UE del norte y la UE latina. También se ha evaporado la fantasía de que la crisis se circunscribe a los países desarrollados, o de que Argentina está afuera del tumulto como resultado de ocho años de ‘desendeudamiento’. Según el relato oficial, China, India, Brasil (y, por lo tanto, Argentina) se inscriben en una tendencia de crecimiento de largo plazo y el comercio internacional entre la periferia y el centro ha sido desplazado progresivamente por el intercambio sur-sur.
El drenaje de las reservas es claramente una salida de capitales y no una fuga de dinero de los ahorristas. Así lo demuestra la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, donde opera el capital financiero, o incluso las operaciones que se realizan a través de la Bolsa. La disponibilidad de reservas internacionales ha caído por debajo de los 50 mil millones de dólares, pero el monto esconde las mencionadas operaciones de futuro y el uso de los dólares de la Anses.
La salida de capitales, la disminución drástica del superávit comercial con el extranjero y el déficit fiscal han cortado el flujo financiero, pero, por sobre todo, han generado el déficit financiero del Tesoro y del Banco Central. El Tesoro se ha endeudado, en pesos, con el Central, por 30 mil millones de dólares a cambio de letras; en tanto que el Central tiene deuda, en pesos, con los bancos, por un monto similar. A esto hay que sumar la deuda contraída en el mercado de futuros, por más de 5 mil millones de dólares y más de 2.500 millones de dólares de préstamos de corto plazo (‘swaps’) con los bancos centrales de otros países. Asimismo, el Tesoro tiene un vencimiento a la vista (cupón PBI), en pesos, por 2.200 millones de dólares, que se añadirán a la cola de la fuga de capitales.
Descontadas todas estas deudas, las reservas del Central de 49 mil millones de dólares se reducen a bastante menos de 15 mil millones. Si se quisiera cancelar la deuda con los bancos, que está en pesos, o pagar la diferencia de cambio por los contratos a futuro, la emisión monetaria resultante se iría toda a los dólares -o sea que no hay una muralla china entre la deuda en pesos y las reservas en divisas. El camino que queda es la devaluación de la moneda, porque revalorizaría las reservas internacionales en términos de pesos y desvalorizaría las deudas del Central medidas en dólares. La brecha entre la cotización del dólar al contado (4,20 pesos) y el que se fuga por medio de la compra de acciones en la Bolsa (4,60 pesos) estimula la formación de un mercado negro para los dólares que ingresan por la exportación. La salida de la devaluación acentuaría la suba de precios y reventaría el sistema de subsidios a las privatizadas y el transporte.
Con la guitarra a otra parte
¿Qué hace el gobierno ante este derrumbe? En primer lugar, recurre a los fondos disponibles de la Anses, con la expectativa de que la recaudación previsional no caiga. El vaciamiento de la Anses se manifiesta también en la caída de los precios de las acciones de empresas y de los títulos públicos que tiene en su poder (25% de sus activos) -le ha ocasionado una pérdida de valor, en el año, de entre siete y diez mil millones de dólares. El otro recurso es vender dólares; la decisión de entregarlo a futuro al mismo precio que al contado revela un estado de desesperación, porque admite pagar las consecuencias de una devaluación o dejar que los especuladores inviertan en pesos con un seguro de cambio gratuito. En el caso de las provincias, el gobierno nacional las ha autorizado a endeudarse en el exterior al 9-11% anual ¡en dólares! Esta política suicida delata que la única carta del gobierno es la expectativa de que la crisis mundial (la misma crisis de la que estaría blindado) amaine.
Mientras el gobierno cede a la presión de los especuladores, la llamada oposición reclama que defienda las reservas por medio de una recesión económica: bajar gastos públicos, aumentar las tasas de interés, cerrar acuerdos con el exterior para poder luego tomar deuda internacional, reducir las retenciones a las exportaciones para aumentar el superávit comercial. Nadie objeta el saqueo del Banco Central y la Anses.
Salida anticapitalista
¿Cuál es el planteo de izquierda en este cuadro? Naturalmente, el cese del pago de la deuda externa y la prohibición de repatriación de utilidades y dividendos. Para que esto sea efectivo, es necesaria la apertura de los libros de los grandes grupos económicos y de los bancos, bajo un control obrero. Sobre esta base se plantea la nacionalización del sistema bancario y del comercio exterior. Es la respuesta anticapitalista inmediata, o sea transicional, a la bancarrota capitalista.
Es urgente que el Frente de Izquierda desarrolle una agitación política en estos términos, para ofrecer una respuesta a la inquietud de los trabajadores y una vía de salida a la incapacidad del ‘gobierno nacional y popular’ para hacer frente a la bancarrota del capital.
Jorge Altamira
jueves, 22 de septiembre de 2011
El "modelo" en la picota
Los ´emergentes´ se suben (de nuevo) a la crisis mundial
El 13 de septiembre, las agencias de noticias informaban que "los mercados emergentes (ya no países) BRIC (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) están en conversaciones preliminares para incrementar sus tenencias de bonos denominados en euros, en un intento para ayudar a los países europeos que sufren una crisis de deuda soberana". Bajando el tono, el brasileño Valor dijo que "las compras podrían limitarse a la deuda de las naciones europeas financieramente más fuertes" (Reuters, 13/9)
El mundo al revés hecho realidad, el sueño del pibe de un ‘nacional y popular'. Pero sólo días después, todos los "emergentes" se desinflaron y, en lugar de ayudar, sufren una masiva salida de capitales, con epicentro en Brasil.
La burbuja explotó. La reducción de la tasa Selic (controlada por el Banco Central) en Brasil desató una corrida de capitales al exterior. Esa tasa regula la compra de títulos del Banco Central por parte del sistema financiero privado; mueve billones de reales, es el pulso financiero de Brasil -el cual se maneja con tasas usurarias. La salida de capitales va a obligar al BC de Brasil a volver sobre sus pasos. La reducción se produjo cuando los capitales de todo el mundo se dispararon hacia los bonos norteamericanos, luego de que Suiza devaluara su franco. La combinación suena a letal para el real brasileño. "El dólar se va a R $ 1.845 y ya ha subido 15,75% en septiembre", anuncia el miércoles O Estado de Sao Paulo online. Un especialista explica que "ya hay quienes creen que la moneda podría alcanzar los 2 dólares en pocos días", reflejando la fuerte reversión del flujo de capitales externos. “El flujo de dólares a Brasil se redujo a 395 millones, muy por debajo de lo registrado en las dos primeras semanas del mes, cuando fue positivo en 8.120 millones de dólares".
Y por casa...
La salida de capitales se acentuó en las semanas recientes también en Argentina. El Banco Central está perdiendo centenares de millones por día, y el lunes 19 ofertó 1.000 millones de dólares en los mercados de futuro para frenar la corrida. La fuga de capitales se acentúa, ante la evidencia del agotamiento de la política económica del gobierno y el agravamiento de la crisis en Europa y Estados Unidos. En Nueva York, la Presidenta le pidió al mundo financiero "más control al movimiento de los capitales", pero su gobierno ha colocado los dólares del Central y de la Anses a disposición de la fuga de capitales, la cual se opera -entre otros mecanismos- a través de las sociedades de bolsa.
El sector financiero, gran beneficiado del gobierno, ahora está apostando a producirle grietas aún mayores antes del 23 de octubre, ante la evidencia de que se agotaron los fondos de la Anses y del Banco Central para pagar la deuda y los bonos. En la cuenta de los quebrantos recientes, nadie considera al "fondo de garantía de la Anses", que tiene el 70% de sus recursos colocados en títulos públicos y acciones que se vinieron abajo en las últimas horas.
Estamos ante una masiva compra de dólares en los mercados de contado y de futuros, donde el Banco Central es el único vendedor. Según un informe privado, la fuga de capitales mantiene "un ritmo arrollador de alrededor de 3.500 millones de dólares por mes" y, si continúa en ese nivel, sería necesario "acudir a los mercados de capitales para evitar una crisis de balance de pagos" -la pesadilla de los K.
"Hasta ahora, la respuesta por parte de los hacedores de política económica ha demorado más de lo necesario y por ahora es débil, ya que ataca principalmente a los síntomas y no a las causas", diagnosticó Delphos Investment. Según cálculos de consultoras privadas, la fuga de capitales superó los 14.000 millones de dólares en los primeros ocho meses del año; los analistas estiman que la salida de divisas superará los 20.000 millones en 2011. Delphos advirtió que "el financiamiento externo está supeditado a que la crisis fiscal europea no ponga en juego al sistema financiero europeo".
Impasse oficial
El informe no señala, sin embargo, algo más grave: que la salida de capitales deberá provocar una suba de las tasas de interés y que será un obstáculo para renovar los pases del Banco Central con los bancos privados, lo que acumula unos 160 mil millones de pesos (40 mil millones de dólares). Esta deuda del Banco Central con los bancos no compensa la deuda, por un valor similar, que ha acumulado el Tesoro con el Banco Central por los préstamos de éste a cambio de Letras que nunca serán canceladas (Cronista, 21/9). Se suma el endeudamiento del Tesoro al que registra el Banco Central. En términos netos, el Central carece de reservas -no sólo en forma contable, sino en forma efectiva, porque no podrá pagar con emisión sin desatar una hiperinflación; si recurre a más deuda, deberá subir las tasas de interés y provocar una recesión violenta.
La impasse de la política K frente a la crisis financiera quedó demostrada el martes 20, cuando vendió dólares a futuro (seis meses) a un precio similar al de contado, para enfriar su suba. Con ello, otorgó un seguro de cambio gratuito a los especuladores, quienes pusieron su dinero al 15% de interés en los bancos, con lo que luego comprarán esos dólares a un precio inferior al que se cotice en esa fecha al contado. Habilitar semejante usura para contener la cotización es una señal de la quiebra de la política económica.
En oposición a esta sangría, que transcurre en las barbas de los 'nacionales y populares', planteamos:
1) que se abran los libros de los bancos privados y estatales, para poner fin a las maniobras que permiten el saqueo de las reservas;
2) intervención de la Bolsa, que es uno de los vehículos de la fuga de capitales;
3) colocar la Anses bajo la dirección de trabajadores y jubilados, para que sus fondos aseguren el 82% móvil y dejen de alimentar a los especuladores;
4) nacionalización de la banca. No al pago de la deuda externa.
Nicolás Roveri
El 13 de septiembre, las agencias de noticias informaban que "los mercados emergentes (ya no países) BRIC (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) están en conversaciones preliminares para incrementar sus tenencias de bonos denominados en euros, en un intento para ayudar a los países europeos que sufren una crisis de deuda soberana". Bajando el tono, el brasileño Valor dijo que "las compras podrían limitarse a la deuda de las naciones europeas financieramente más fuertes" (Reuters, 13/9)
El mundo al revés hecho realidad, el sueño del pibe de un ‘nacional y popular'. Pero sólo días después, todos los "emergentes" se desinflaron y, en lugar de ayudar, sufren una masiva salida de capitales, con epicentro en Brasil.
La burbuja explotó. La reducción de la tasa Selic (controlada por el Banco Central) en Brasil desató una corrida de capitales al exterior. Esa tasa regula la compra de títulos del Banco Central por parte del sistema financiero privado; mueve billones de reales, es el pulso financiero de Brasil -el cual se maneja con tasas usurarias. La salida de capitales va a obligar al BC de Brasil a volver sobre sus pasos. La reducción se produjo cuando los capitales de todo el mundo se dispararon hacia los bonos norteamericanos, luego de que Suiza devaluara su franco. La combinación suena a letal para el real brasileño. "El dólar se va a R $ 1.845 y ya ha subido 15,75% en septiembre", anuncia el miércoles O Estado de Sao Paulo online. Un especialista explica que "ya hay quienes creen que la moneda podría alcanzar los 2 dólares en pocos días", reflejando la fuerte reversión del flujo de capitales externos. “El flujo de dólares a Brasil se redujo a 395 millones, muy por debajo de lo registrado en las dos primeras semanas del mes, cuando fue positivo en 8.120 millones de dólares".
Y por casa...
La salida de capitales se acentuó en las semanas recientes también en Argentina. El Banco Central está perdiendo centenares de millones por día, y el lunes 19 ofertó 1.000 millones de dólares en los mercados de futuro para frenar la corrida. La fuga de capitales se acentúa, ante la evidencia del agotamiento de la política económica del gobierno y el agravamiento de la crisis en Europa y Estados Unidos. En Nueva York, la Presidenta le pidió al mundo financiero "más control al movimiento de los capitales", pero su gobierno ha colocado los dólares del Central y de la Anses a disposición de la fuga de capitales, la cual se opera -entre otros mecanismos- a través de las sociedades de bolsa.
El sector financiero, gran beneficiado del gobierno, ahora está apostando a producirle grietas aún mayores antes del 23 de octubre, ante la evidencia de que se agotaron los fondos de la Anses y del Banco Central para pagar la deuda y los bonos. En la cuenta de los quebrantos recientes, nadie considera al "fondo de garantía de la Anses", que tiene el 70% de sus recursos colocados en títulos públicos y acciones que se vinieron abajo en las últimas horas.
Estamos ante una masiva compra de dólares en los mercados de contado y de futuros, donde el Banco Central es el único vendedor. Según un informe privado, la fuga de capitales mantiene "un ritmo arrollador de alrededor de 3.500 millones de dólares por mes" y, si continúa en ese nivel, sería necesario "acudir a los mercados de capitales para evitar una crisis de balance de pagos" -la pesadilla de los K.
"Hasta ahora, la respuesta por parte de los hacedores de política económica ha demorado más de lo necesario y por ahora es débil, ya que ataca principalmente a los síntomas y no a las causas", diagnosticó Delphos Investment. Según cálculos de consultoras privadas, la fuga de capitales superó los 14.000 millones de dólares en los primeros ocho meses del año; los analistas estiman que la salida de divisas superará los 20.000 millones en 2011. Delphos advirtió que "el financiamiento externo está supeditado a que la crisis fiscal europea no ponga en juego al sistema financiero europeo".
Impasse oficial
El informe no señala, sin embargo, algo más grave: que la salida de capitales deberá provocar una suba de las tasas de interés y que será un obstáculo para renovar los pases del Banco Central con los bancos privados, lo que acumula unos 160 mil millones de pesos (40 mil millones de dólares). Esta deuda del Banco Central con los bancos no compensa la deuda, por un valor similar, que ha acumulado el Tesoro con el Banco Central por los préstamos de éste a cambio de Letras que nunca serán canceladas (Cronista, 21/9). Se suma el endeudamiento del Tesoro al que registra el Banco Central. En términos netos, el Central carece de reservas -no sólo en forma contable, sino en forma efectiva, porque no podrá pagar con emisión sin desatar una hiperinflación; si recurre a más deuda, deberá subir las tasas de interés y provocar una recesión violenta.
La impasse de la política K frente a la crisis financiera quedó demostrada el martes 20, cuando vendió dólares a futuro (seis meses) a un precio similar al de contado, para enfriar su suba. Con ello, otorgó un seguro de cambio gratuito a los especuladores, quienes pusieron su dinero al 15% de interés en los bancos, con lo que luego comprarán esos dólares a un precio inferior al que se cotice en esa fecha al contado. Habilitar semejante usura para contener la cotización es una señal de la quiebra de la política económica.
En oposición a esta sangría, que transcurre en las barbas de los 'nacionales y populares', planteamos:
1) que se abran los libros de los bancos privados y estatales, para poner fin a las maniobras que permiten el saqueo de las reservas;
2) intervención de la Bolsa, que es uno de los vehículos de la fuga de capitales;
3) colocar la Anses bajo la dirección de trabajadores y jubilados, para que sus fondos aseguren el 82% móvil y dejen de alimentar a los especuladores;
4) nacionalización de la banca. No al pago de la deuda externa.
Nicolás Roveri
jueves, 15 de septiembre de 2011
Desarrollemos una oposición de izquierda
Después de un periplo coqueto por todas las cámaras empresariales, Cristina Kirchner decidió descargar su bronca contra los trabajadores del subte, en otra expresión de la condición de clase de su gobierno. Días después del discurso oficial, el rhttp://www.blogger.com/img/blank.gifégimen de explotación laboral de los Roggio y Cirigliano se cobraba decenas de heridos y víctimas fatales. La tendinitis que ‘alegró’ el discurso de CFK quedó desenmascarada enseguida por los delegados del subte, quienes denunciaron la inminencia de un tarifazo en el transporte -admitido sin ‘peros' por el ministro Schiavi. Para la Presidenta, "es fácil ser revolucionario en democracia, bajo mi gobierno", como si los K hubieran movido un dedo para acabar con la dictadura, o como si no hubieran sido precisamente estos revolucionarios los que la combatieron en la más dura clandestinidad. Nunca, por otra parte, la democracia burguesa hizo fácil la labor de los revolucionarios, porque une a la represión de sus aparatos de seguridad o de las patotas que encubre (Pedraza y la policía mancomunados), la manipulación de los monopolios de la comunicación y el ejercicio de la censura.
Políticamente, el discurso antiobrero contra los trabajadores del subte y contra los revolucionarios tiene toda la huella de la confrontación política contra el Frente de Izquierda -algo que acredita la condición de ‘estadista' que sus acólitos le atribuyen, porque advierte que en Argentina se desarrolla, desde hace tiempo, una oposición obrera y socialista, en el marco de una bancarrota capitalista mundial sin parangón ya en la historia. CFK sabe muy bien que el movimiento de lucha del subte se forjó en los días del "neoliberalismo", cuando los Kirchner participaban del gobierno de la flexibilidad laboral. En la batalla contra Ibarra por la jornada de seis horas, los kirchneristas se pusieron del otro lado de la barricada -con Alberto Fernández a la cabeza, se fueron de viaje cuando se necesitaban los votos para insistir en la ley vetada por Ibarra. El ataque de la candidata del 50% a los delegados no puede separarse de la agenda del Frente de Izquierda en la campaña electoral: la lucha por la recuperación de los sindicatos contra la burocracia, o la defensa de los centros de estudiantes y federaciones independientes frente a las camarillas radical-kirchneristas. En estos mismos días, un diario porteño retrató el carácter de la lucha política en las elecciones universitarias en la UBA con fotos de Cristina, de Boudou y de Altamira. En esta universidad se enfrentan los arribistas del poder y los militantes revolucionarios.
Resucitando a la derecha
El kirchnerismo se opone con todas sus fuerzas al desarrollo de una oposición política a su izquierda; prefiere el negocio de extorsionar al pueblo con el peligro de la "derecha". Ahora que esa derecha quedó pulverizada electoralmente, el kirchnerismo está empeñado en mantenerla a flote. Rescata, por un lado, a los Binner -para que la bronca social no alimente la votación del Frente de Izquierda- y también avanza en acuerdos con Macri. Como todos los bonapartes del pasado, CFK quiere designar a su propia (inocua) oposición. El Plan Agropecuario -que promete soja, monocultivo y tóxicos para el campo en las próximas décadas- es una oferta excelente para los intereses agrarios que protege el Frente binnerista. Binner le dio el vuelto con la oposición a que Shocklender vaya a declarar al Congreso -aunque lo que el gobierno teme más es que abra la boca el secretario de Obras Públicas, José López.
La hostilidad del kirchnerismo a la izquierda delata la inminencia de los tarifazos y la devaluación del peso. La salida de capitales está protagonizada por gran parte de los que le dieron el voto al kirchnerismo el 14 de agosto.
El voto al Frente de Izquierda
La constitución del Frente le ha dado una expresión política a las luchas antiburocráticas al interior de las empresas y los sindicatos. El ingreso a la elección general nos ha dado la oportunidad de dirigirnos a millones de trabajadores, incluso -y principalmente- a aquellos que no han tenido una experiencia directa o personal de lucha de clases. Luchamos por llevar diputados del Frente al Congreso nacional. Los medios insisten en estos días de que se trata de una elección "cantada", pero un ingreso del Frente de Izquierda al Congreso significaría un cambio en las relaciones políticas en el país: la aparición de una oposición de izquierda terminaría con la extorsión política del kirchnerismo a los trabajadores: ‘nosotros o la derecha’ (aunque la mayor parte de la derecha se anida en el gobierno). En las vísperas de un derrumbe de la Unión Europea, no sería poca cosa.
Para sepultar a la derecha no hay otra garantía que el voto al Frente de Izquierda. Sólo una oposición de izquierda al gobierno kirchnerista, en el país y en el Congreso, desarrollará un programa de salida a la crisis capitalista a partir de las aspiraciones obreras y populares.
Marcelo Ramal
Políticamente, el discurso antiobrero contra los trabajadores del subte y contra los revolucionarios tiene toda la huella de la confrontación política contra el Frente de Izquierda -algo que acredita la condición de ‘estadista' que sus acólitos le atribuyen, porque advierte que en Argentina se desarrolla, desde hace tiempo, una oposición obrera y socialista, en el marco de una bancarrota capitalista mundial sin parangón ya en la historia. CFK sabe muy bien que el movimiento de lucha del subte se forjó en los días del "neoliberalismo", cuando los Kirchner participaban del gobierno de la flexibilidad laboral. En la batalla contra Ibarra por la jornada de seis horas, los kirchneristas se pusieron del otro lado de la barricada -con Alberto Fernández a la cabeza, se fueron de viaje cuando se necesitaban los votos para insistir en la ley vetada por Ibarra. El ataque de la candidata del 50% a los delegados no puede separarse de la agenda del Frente de Izquierda en la campaña electoral: la lucha por la recuperación de los sindicatos contra la burocracia, o la defensa de los centros de estudiantes y federaciones independientes frente a las camarillas radical-kirchneristas. En estos mismos días, un diario porteño retrató el carácter de la lucha política en las elecciones universitarias en la UBA con fotos de Cristina, de Boudou y de Altamira. En esta universidad se enfrentan los arribistas del poder y los militantes revolucionarios.
Resucitando a la derecha
El kirchnerismo se opone con todas sus fuerzas al desarrollo de una oposición política a su izquierda; prefiere el negocio de extorsionar al pueblo con el peligro de la "derecha". Ahora que esa derecha quedó pulverizada electoralmente, el kirchnerismo está empeñado en mantenerla a flote. Rescata, por un lado, a los Binner -para que la bronca social no alimente la votación del Frente de Izquierda- y también avanza en acuerdos con Macri. Como todos los bonapartes del pasado, CFK quiere designar a su propia (inocua) oposición. El Plan Agropecuario -que promete soja, monocultivo y tóxicos para el campo en las próximas décadas- es una oferta excelente para los intereses agrarios que protege el Frente binnerista. Binner le dio el vuelto con la oposición a que Shocklender vaya a declarar al Congreso -aunque lo que el gobierno teme más es que abra la boca el secretario de Obras Públicas, José López.
La hostilidad del kirchnerismo a la izquierda delata la inminencia de los tarifazos y la devaluación del peso. La salida de capitales está protagonizada por gran parte de los que le dieron el voto al kirchnerismo el 14 de agosto.
El voto al Frente de Izquierda
La constitución del Frente le ha dado una expresión política a las luchas antiburocráticas al interior de las empresas y los sindicatos. El ingreso a la elección general nos ha dado la oportunidad de dirigirnos a millones de trabajadores, incluso -y principalmente- a aquellos que no han tenido una experiencia directa o personal de lucha de clases. Luchamos por llevar diputados del Frente al Congreso nacional. Los medios insisten en estos días de que se trata de una elección "cantada", pero un ingreso del Frente de Izquierda al Congreso significaría un cambio en las relaciones políticas en el país: la aparición de una oposición de izquierda terminaría con la extorsión política del kirchnerismo a los trabajadores: ‘nosotros o la derecha’ (aunque la mayor parte de la derecha se anida en el gobierno). En las vísperas de un derrumbe de la Unión Europea, no sería poca cosa.
Para sepultar a la derecha no hay otra garantía que el voto al Frente de Izquierda. Sólo una oposición de izquierda al gobierno kirchnerista, en el país y en el Congreso, desarrollará un programa de salida a la crisis capitalista a partir de las aspiraciones obreras y populares.
Marcelo Ramal
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