sábado, 15 de marzo de 2008

24 DE MARZO

NO ESTRECHAMOS LAS MANOS A LOS TERRORISTAS DE ESTADO

Los métodos criminales de los Videla volvieron a sonar en nuestro continente en gran escala con la masacre perpetrada por el gobierno colombiano de Uribe para abortar la salida pacífica al conflicto armado en Colombia y desestabilizar a los gobiernos de Venezuela y Ecuador.
Fue una masacre destinada a salvar al Plan Colombia, que es una declaración de guerra financiada por Bush contra los campesinos y la independencia nacional de Colombia y de toda América Latina.

El terrorismo de Estado se escudó esta vez en la ‘seguridad democrática’, que se ha convertido en mejor escudo que la dictadura o el ‘proceso’ para defender el mismo orden social de explotación.

Los gobiernos de la OEA, incluido especialmente el de Cristina Kirchner (y los Lula, los Tabaré y las Bachelet), no condenaron sin embargo al gobierno agresor – por eso contaron con el voto de los representantes de Uribe y de Bush.

Tres días más tarde, estos mismos gobiernos se estrecharon las manos y firmaron una declaración que reivindica la “acción multilateral” para enfrentar a los “grupos insurgentes”, dando de este modo una carta de ciudadanía latinoamericana a los métodos diseñados en Bogotá y en Washington.

La ‘denuncia’ a la acción ‘unilateral’ se convirtió en una legitimación de la intervención militar ‘multilateral’ como la que Bush viene desarrollando en Yugoslavia, Afganistán o Irán, respaldado por resoluciones de las Naciones Unidas.

O como la que Bush, los Lula, los Tabaré y los Kirchner vienen ejerciendo en Haití.

A 32 años del 24 de Marzo, los mismos aparatos de Estado y los mismos intereses capitalistas que en su momento buscaron la protección de las dictaduras militares reivindican sus métodos sin decirlo y hasta en forma vergonzosa (con la excepción de Uribe y de Bush, que los siguen defendiendo desde su posición de ‘combatientes’), ahora bajo el eufemismo de “la defensa de la democracia”.

Los que han vuelto a albergar ilusiones en el nacionalismo burgués, como el que encarna Hugo Chávez, han sufrido un duro revés, del cual deberían sacar las conclusiones políticas adecuadas.

A los argentinos todo esto nos debiera poner doblemente en alerta, y no solamente porque los juicios a los genocidas se arrastran penosamente en el tiempo, o porque los grupos de tareas siguen actuando: desapareciendo y suicidando testigos.

No solamente porque los criminales, como ocurre con el genocida Ricardo Cavallo, piden a gritos que se los juzgue en el país y que se lo saque de las cárceles españolas.

No solamente porque siguen las torturas en las comisarías, el gatillo fácil y las zonas liberadas para reprimir o para secuestrar. No solamente porque los aparatos de represión, de espionaje y de infiltración siguen en pie y muy activos, y realizan más que nunca la ‘inteligencia interior’ que la ley les tiene prohibida.

Debemos estar doblemente alertas porque han vuelto a aparecer, instigadas por el matrimonio presidencial, las patotas ‘sindicales’ que agreden a los luchadores obreros, con la complicidad de la policía y de los represores.

Es lo que ocurrió con los docentes en Neuquén, en Santa Cruz y en Salta; con los trabajadores del subte, del Casino, del Hospital Francés, de la Línea 60, de la metalúrgica Dana; el pacto de la Presidenta con Moyano busca correrlos a la “banquina” (palabras de Clarín) del sindicalismo y de la política.

Debemos estar doblemente alertas porque sigue impune el crimen de Carlos Fuentealba y porque hay negligencia para investigar y castigar el del militante Lázaro Duarte, también en Neuquén.

Y porque Jorge Julio López sigue sin aparecer, y de sus secuestradores no se sabe nada.
Debemos estar atentos porque la patota de Macri quiere duplicar el aparato de represión en la Ciudad de Buenos Aires y reconquistar a tiros “el espacio público”.

Llamamos a transformar el ‘feriado’ del 24 de Marzo, que esta vez es además ‘largo’, en una gran jornada de movilización por las libertades democráticas en toda América Latina, es decir por el desmantelamiento de todos los aparatos de Estado al servicio de los explotadores nacionales y extranjeros. Fueran los planes Colombia, de los Uribe y los Bush. Juicio y castigo a todos los culpables. Por la unidad socialista de América Latina.


lunes, 10 de marzo de 2008

GAZA

Israel prepara un holocausto

Nuevamente, Israel masacró a los palestinos de Gaza. El ataque de la semana pasada fue mucho más salvaje y mortífero que los anteriores. Hubo más muertos y heridos, particularmente civiles no combatientes, que en la incursión anterior: más de cien muertos, más de la mitad mujeres y niños. Entre las víctimas se cuentan bebés de menos de un año y cuatro niños que han jugado a la pelota en un potrero.

Rana el-Hindi, de la organización "Salven a los niños", informó que "en los últimos tres días, al menos 19 niños han sido asesinados (...) el número de niños hospitalizados crece día a día" (Al Jazeera, 1/3). El director del Centro de Derechos Humanos de Gaza dijo que "el ejército israelí está tomando a civiles como blanco de manera intencional y sistemática" (ídem).

En una sola jornada, la del 1º de marzo, Israel mató más palestinos que en cualquier otro día desde la guerra de los Seis Días, hace cuarenta años.

El viceministro de Defensa israelí amenazó a los palestinos con una "shoá", una palabra hebrea que se refiere al holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos. Es decir que los sionistas quieren producir algo que hasta ahora consideraban "único e irrepetible" en monstruosidad. Es la amenaza de un exterminio físico de la masa de la población civil, incluidos niños y mujeres.

La violencia criminal desatada contra la población de Gaza es una salvaje represalia por la heroica movilización de sus pobladores, que hace pocas semanas había quebrado el bloqueo impuesto por Israel.

El Estado sionista aduce que la masacre de mujeres y niños desarmados es un acto de "legítima defensa" frente al lanzamiento de misiles palestinos contra las ciudades de Sderot y Ashkelón, cercanas a Gaza. De esta excusa se valen también los gobiernos occidentales, incluido el argentino, para no condenar la masacre de la población civil.

Más allá de que no hay ninguna equivalencia en los ataques de uno y otro bando (los cohetes palestinos causaron once muertos en siete años; la invasión sionista mató 61 palestinos en un sólo día), el disparo de cohetes por las milicias palestinas es un acto de defensa frente a la opresión nacional, la expulsión de sus tierras y la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania. Aunque desde Cisjordania no se lanzan cohetes contra ciudades israelíes, el ejército sionista igualmente opera en sus ciudades, detiene o asesina militantes palestinos en operaciones nocturnas e impone un bloqueo sistemático a la actividad económica y social del pueblo palestino.

El ataque israelí ha dejado en claro el verdadero significado de los publicitados acuerdos de Annápolis, que debían considerar, por enésima vez, el establecimiento del Estado palestino. Annápolis fue la cobertura para dejar las manos libres al ejército sionista para continuar sus ataques contra la población de Gaza.

La inacción del gobierno palestino de Abbas frente a la masacre de la población palestina, lo ha dejado en ruinas. Abbas es considerado un traidor y un títere de yanquis y sionistas, incluso por los propios integrantes de la OLP. Ramzy Baroud, editor del Palestine Chronicle, anticipa un golpe de estado contra Abbas protagonizado por los propios integrantes de Fatah.

El ejército sionista se ha retirado en las últimas horas, una tregua reclamada por Estados Unidos, porque la secretaria Rice emprenderá una gira por Israel en los próximos días. Pero Israel volverá a atacar Gaza. Los corresponsales del diario israelí Haaretz (2/3) no tienen la menor duda: "Todo esto fue parte de un ensayo general (...) Israel está llegando rápidamente al punto en el cual se embarcará en una operación terrestre de gran escala, que puede ocurrir en pocas semanas. Antes de que la operación comience, Israel puede decidir asesinar a los líderes políticos de Hamas".

Luis Oviedo